CLAVELES EN LA GRAN VÍA: CELEBRAMOS SAN ISIDRO POR TODO LO ALTO

Cuando llegues a Madrid, chulona mía, voy a hacerte emperatriz de Lavapiés, y alfombrarte con claveles la Gran Vía y bañarte con vinillo de Jerez (del chotis Madrid, de Agustín Lara).

Pues eso: alfombrar con claveles la Gran Vía. Es lo que haremos el 15 de mayo, San Isidro Labrador, patrón de Madrid y día grande de las fiestas de la Villa y Corte. Este martes, festivo para todos los madrileños, regalaremos claveles y os invitaremos a tomar un vermut castizo en nuestra vermutería de Gran Vía, 11. ¡Que no falte un clavel en las Fiestas de San Isidro!

Y es que el clavel es la flor de la fiesta en España por excelencia (de hecho es la flor nacional), y aparte de asociarse al mes de mayo, en Madrid está presente en patios, balcones y terrazas. Ha protagonizado y aparecece en momentos clave en zarzuelas, operetas, cuplés, sainetes, poemas, canciones y chotis varios. Como éste de Agustín Lara (otros dicen que fue obra del músico exiliado en Méjico Rafael Oropesa, pero es otro cantar), chotis que justo este año de 2018 cumple 70 primaveras: fue cantado por primera vez en Radio Madrid durante las Fiestas de San Isidro de 1948 por la mejicana Ana María González, y ya es tan madrileño como la Cibeles o la puerta de Alcalá. Por eso al autor tiene su estatua en el castizo barrio de Lavapiés desde el año 1975.

Uno de los significados que tienen los claveles es amor y gozo. Con matices según el color. Para los rojos, amor (como expresión de admiración por el amado o amada) y para los blancos, amor en estado puro, más idealizado. Otro significado de los claveles es la fascinación, en su acepción segunda del diccionario, esto es, atracción irresistible por algo o alguien. Pues para demostrar ese amor, ese gozo, esa fascinación o atracción irresistible, los madrileños de postín utilizan los claveles como complemento indispensable en su vestuario. Tan indispensables como lo son el mantón de manila, el pañolón o el vestido de pequeños lunares para las mozas o la chaquetilla, el pañuelo o parpusa (esa la gorra chulapa o pichi, de cuadritos blancos y negros y pequeña visera) para los mozos. Y además tienen su protocolo. No se colocan en cualquier sitio y el número de flores utilizado tiene su significado.

¿Dónde y cómo deben ponerse los claveles de manera fetén? Las manolas, chulapas, modistillas o isidras los lucirán en la cabeza. Tradicionalmente el número y color de estos claveles en el cabello de las madrileñas se ha utilizado como lenguaje propio (como el de los abanicos o el de los parasoles en tiempos de Isabel II). Es muy curioso y merece la pena que no se pierda: así, una chulapa que haya enviudado llevará tres claveles (dos rojos y uno blanco); si es casada serán dos rojos; si soltera, dos blancos, si tiene novio, dos claveles también, pero uno rojo y otro blanco); y para las mocitas más jóvenes, el clavel rosa. Sí, quizás esta ley no escrita ya pertenece a otras épocas: actualmente se eligen bastante según el gusto personal o a juego con el vestido, pero ahí queda la tradición, que muchas llevan a rajatabla.

Por otra parte, los manolos llevarán un único clavel en la solapa. Sin más. Ya se sabe, los madrileños son de necesidades simples: sólo necesitan un clavel en la solapa, una baldosa para bailar el chotis y una mano para agarrar a su chulapa (la otra se guarda en el bolsillo del chaleco mientras ella gira alrededor). Si es que ellos son más chulos que un ocho… (sí, el ocho era el tranvía que iba abarrotado de chulapos al baile del parque de la Bombilla, en San Antonio de la Florida en las fiestas de San Isidro, de ahí la frase).

Y finalmente, el clavel es el origen de la mitad de nuestro nombre, Gran Clavel, ya que estamos situados entre la calle Gran Vía y la calle Clavel. La historia de la calle Clavel se asocia tradicionalmente a una disputa entre el Caballero de Gracia y el duque de Lerma por ver quién ampliaba con sus terrenos y casas el convento de las monjas recoletas de la Concepción Francisca, situado en esta misma calle. La ampliación había sido decidida por los reyes Felipe III y Mariana de Austria, y los contendientes se enfrentaban por ver quién lograba complacer a los monarcas. La disputa la zanjó finalmente la reina, regalando un clavel a cada uno de los benefactores e instándoles a contribuir a ambos, claveles que cortó de la huerta donde eran cultivados en abundancia por las propias monjas.

Pues lo dicho, claveles para todos: este martes 15 de mayo, San Isidro Labrador, en Gran Clavel estaremos regalando claveles en plena Gran Vía, y te invitamos a tomar un vermut en Madrid para celebrar sus fiestas patronales. No te lo pierdas, y (como dice el final del chotis Madrid), te avisamos para que no te coja por sorpresa:

… y vas a ver lo que es canela fina y armar la tremolina cuando llegues a Madrid.

Fuentes: imágenes del Ayuntamiento de Madrid y ociopormadrid.com

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