LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Un año más se celebra en el Parque del Retiro, sin que por supuesto falte la lluvia al encuentro, la Feria del Libro de Madrid. Este año será la edición número 77, y se podrá visitar del 25 de mayo al 10 de junio. Este año el lema es  «Leer para saber, leer para imaginar».

Cientos de casetas (363) pertenecientes a editoriales, libreros y distribuidoras expondrán libros sin fin a lo largo del llamado popularmente Paseo de Coches (tramo central de la calle Paseo de Fernán Núñez, que se inicia en la calle O’Donell y acaba donde está la peculiar estatua de Ricardo Bellver al Ángel Caído). Los madrileños darán paseos kilométricos arriba y abajo, buscando la firma del autor de moda o simplemente se sumergirán en el ambiente festivo general que se crea año tras año en torno al libro.

 

¿Desde cuándo se celebra la Feria del Libro de Madrid? Será durante la II República; por entonces en Madrid ya estaban las modestas casetas al aire libre de la Cuesta de Moyano, con su oferta permanente de libros viejos y usados, y en donde esos años se podía encontrar al mismísimo Pío Baroja rebuscando entre los viejos papeles. Pero ahora se trataba de vender libros nuevos, las novedades de las editoriales: ese año los editores acuerdan la creación de un evento que fomente la lectura, en el que se celebre el libro (los libreros se opusieron en un primer momento, les parecía ilícita la competencia de los editores), y la Feria contará desde un principio con la firma de los autores del momento, novedad que animará las ventas. Sólo habrá 40 casetas, y será el ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, quien la inaugurará. La fecha elegida será el aniversario de la muerte de Cervantes, 23 de abril (también de Shakespeare y del Inca Garcilaso de la Vega, fecha en la que se celebra actualmente el Día Internacional del Libro), y se prolongaría hasta el 29 (foto de arriba).

 

Las editoriales que tendrán su caseta en 1933 serán 20, entre las cuales están Espasa-Calpe, Sáenz de Jubera, Biblioteca Nueva, Aguilar, Calleja, Pueyo, Editorial Castro o Revista de Occidente, y ya se ofrecen descuentos del 10% en la compra. En resumen, esta primera feria fue un acierto brillante: supuso un cambio sustancial en la relación de las editoriales con el público, ya que hasta entonces las librerías no eran frecuentadas por los trabajadores. Sólo los estudiantes e intelectuales accedían regularmente a ellas. Así que por fin se sacó el libro a la calle y el éxito fue tremendo en ventas y público, poniendo por primera vez en contacto a la sociedad con el libro, y de manera definitiva. Tras el éxito de esta primera Feria, los libreros se sumaron el segundo año, tras complicados acuerdos.

En 1934 y 1935 la lluvia fue protagonista de la feria. Ya se sabe, cuando los madrileños quieren que llueva, inauguran la feria del libro, dice un adagio ya popular. Fueron años de consolidación de la feria. El año 1936 pasará a estar organizada por el Instituto Nacional del Libro, teniendo ya carácter oficial y llamándose Feria Nacional del Libro de Madrid. Fue inaugurada por Manuel Azaña, pero ese año fue bastante mal en público y en ventas: Madrid ya intuía lo que se avecinaría apenas un mes después.

 

La guerra fue la culpable del largo paréntesis que tuvo la feria. No fue sino hasta 1944 cuando se retomó, siendo su quinta edición. A partir de ahora se celebrará a finales de mayo y principios de junio. Se seguirá celebrando en el Paseo de Recoletos (ahora oficialmente denominado Paseo de Calvo Sotelo). Esa década de los 40 vería cómo la Feria viaja fuera de Madrid en dos ocasiones (a Barcelona en 1946 y a Sevilla en 1948), pero la idea es un completo fracaso económico. Camilo José Cela presentaría su Viaje a la Alcarria en la feria de 1944. En 1949, las 98 casetas van desde la plaza de Colón a la calle Ayala. Aunque en los años 50, por problemas económicos, se suspenderá en dos ocasiones (1950 y 1954). En 1955, ya recuperado, llegará a 113 casetas, y en 1958 el fallecimiento de Juan Ramón Jiménez conseguirá que Platero y yo triunfe en la feria. Torcuato Luca de Tena lo hará en 1959 con su Edad Prohibida.

En los años 60 se sustituyen las casetas por construcciones de piedra de estilo herreriano, sólidas y resistentes a la lluvia, como siempre presente en la Feria. Será a partir del año 1967 cuando por fin se empiece a celebrar en el Paseo de Coches del parque del Retiro. En el 1970 se ubicará entre el Paseo y el Parque Zoológico, que los madrileños más entrados en años recordarán con nostalgia. En 1972 la Feria pasa a la historia porque ¡no llovió! Y en 1979, estalla la polémica de la negativa de editores y libreros de pagar el canon del ayuntamiento y  decidiéndose llevar la feria a la Casa de Campo. Pero esta idea será un completo fracaso. Los madrileños ya no van hasta allí, y al año siguiente de 1980 volverá definitivamente al Retiro. En 1981 deja de organizar la Feria el Instituto Nacional del Libro Español, y a partir de ahora será organizada por la comisión intergremial de libreros, editores y distribuidores. Y en 1982 se instaurará la costumbre de inaugurar la feria a cargo de un miembro de la Casa Real. Ese año fueron los Reyes Juan Carlos II y Sofía los encargados.

Los 90 son los años de las colas kilométricas para las firmas de Antonio Gala, Pérez Reverte, Terenci Moix, José Luis Sampedro o Almudena Grandes, y en esos años está en auge la fuerte polémica de las listas de ventas. Muchos no se fían de los títulos y las cifras, otros publican listas alternativas… A principios del siglo XXI se zanja la polémica con la supresión de dichaslistas. La Feria pasará también la terrible crisis económica: en 2010 las ventas caen un 10% aproximadamente.

El año pasado se publicaron en España 82.000 títulos, que traducido en ejemplares son unos 225 millones de libros. En España el formato ebook no triunfa pese a las expectativas, y el libro en papel sigue siendo el rey.  Este año 2018 la Feria contará con 363 casetas o expositores y el país invitado es Rumanía.

La Feria del Libro forma ya parte, desde hace muchos años, del paisaje físico, cultural y sentimental de los madrileños, estando completamente arraigado desde hace generaciones. Así, un año más deseamos ¡larga vida a la Feria del Libro de Madrid!

Fotografías: ferialibromadrid.com

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