DESAYUNAR EN MADRID ES UN PLACER

Uno de los mayores placeres del día de los madrileños es el desayuno. Elegir un buen sitio donde desayunar en Madrid, y dedicarle un poco de nuestro tiempo a este momento tan importante nos dará la energía necesaria para afrontar la jornada. Además, tiene un aliciente extra, al ser un momento de gran libertad gastronómica, pues ¿cuándo tendremos durante el resto del día esa posibilidad de combinar de esa forma dulce, salado, fruta, fiambres, bollería, tortilla de patatas…? Definitivamente no hay excusas para no desayunar bien. Puestos a elegir un desayuno, no vendría mal revisar cuáles son los principales tipos que se suelen ofrecer en hostelería. Empezaremos por los menos comunes en nuestra ciudad:

Desayunar churros en Madrid

El desayuno inglés, full english breakfast, es definitivamente el más proteico: con los huevos como centro del plato, fritos, revueltos o en forma de tortilla, acompañados de salchichas pasadas por la sartén, fiambres y embutidos, destacando la panceta, tocino, tomates y champiñones fritos, e incluso las características judías blancas. El pan inglés, frito también, que no falte. Otras variantes son el desayuno irlandés, con morcilla, y el desayuno escocés, con scones de patata, haggis (ese intenso plato envuelto en tripas) y tortitas de avena. Los tres tipos de desayunos irán acompañados, por supuesto, de una buena taza de té con su nube de leche. Hay que decir que estos desayunos tradicionales de las islas británicas han perdido fuerza hoy en día a favor de la clásica tostada con mantequilla y café.

Un rico café por la mañana

El desayuno americano es una variedad del inglés. Puede llevar todo lo anterior, a excepción de las judías. Eso sí, siempre con un bol repleto de cereales y zumo de naranja o de otras frutas. Mención aparte merecen las tortitas o pancakes (a veces cubiertas de jarabe de arce o maíz, miel…).

El desayuno continental: los europeos no anglosajones aún no tenemos claro que el desayuno sea la comida más importante del día y por eso nos inclinamos por el desayuno continental, esto es, un café o un té, y crujientes rebanadas de pan tostado con mantequilla y mermelada o miel y alguna pieza de bollería como el clásico croissant. Un mundo feliz de hidratos de carbono al que últimamente se le ha sumado algún embutido, cereales y algo de fruta. A este desayuno también se le llama desayuno completo, y su origen es francés.

Desayunar con un zumo de naranja recién exprimido

Una variante del desayuno continental es el desayuno mediterráneo, en el que té u otras infusiones (o café) acompañan a una rebanada de pan tostado cubierta con tomate y jamón, regada generosamente con aceite de oliva. Una pieza de fruta o un zumo como remate. Este desayuno tiene una versión muy andaluza, el mollete con pringón del puchero, o manteca colorá. Estos desayunos son bastante más sanos que el continental o los británicos, y los españoles podemos vernos reflejados con estos productos tan mediterráneos, de olivar y dehesa. Pero seamos sinceros: no vamos a renunciar de vez en cuando a un clásico desayuno español: un espeso y caliente chocolate en el que mojar churros o porras. Energía y alguna caloría de más, normalmente en fines de semana, y muy típico de Madrid.

Mención aparte merece el brunch, ese acrónimo formado por una mezcla de las palabras inglesas breakfast (desayuno) y lunch (comida), es desde hace no mucho tiempo una demanda creciente sobre todo en los fines de semana. Una especie de desayuno que empieza tarde y que se eterniza, con una gran variedad de productos, más elaborados de lo normal, que sustituyen también a la comida.

Desayunos en Gran Clavel

Pero… ¿cuál es la mejor opción para desayunar en Madrid, un día cualquiera? Pues en Madrid lo más clásico es decantarse por los desayunos como los de Gran Clavel, esto es, un poco de todo. Un rico café que nos despierte o alguna infusión, acompañando tostadas con mantequilla y mermelada (o tomate y aceite), bollería variada, como un apetitoso croissant (o cruasán, como recomienda la Real Academia de la Lengua) recién hecho, o los ricos churros y porras… Hasta un bocata de Nocilla para los más golosos. Y para los que se decantan por la opción más salada, un sándwich mixto, un montadito de paleta ibérica o el clásico y castizo pincho de tortilla. ¿Y un zumo de naranja recién exprimido? Desayunando en buena compañía en plena Gran Vía, en una atmósfera tranquila y relajada, con una bonita decoración y el periódico de la mañana, como en casa. Definitivamente, desayunar en Madrid es un placer.

Fotos: Gran Clavel.

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