EL ARTE DE TIRAR LA CERVEZA

No es un secreto que Madrid tiene la fama de saber tirar bien las cañas y los dobles de cerveza. Para un madrileño de postín la diferencia entre una caña bien tirada y otra que no lo está es como de la noche al día. Para los que aún no saben apreciar todos los detalles de este arte, o incluso no saben directamente qué es exactamente tirar una caña, les ofrecemos esta lista de consejos y trucos para saber si una cerveza ha sido servida en nuestro vaso con mimo o simplemente se ha llenado un vaso con cerveza, sin fuerza, sin sabor y sin gracia:

1. Enjuagar el vaso: Antes de nada, una recomendación importante: aunque parezca mejor, es preferible que el vaso no esté congelado o sacado de una nevera, pues hará que el gas se volatilice mucho antes. Lo primero que hay que hacer (lo habrás visto muchas veces), es enjuagar el vaso con un chorrito en el mojavasos. ¿Para qué sirve? Fundamentalmente, para tres cosas: limpiarlo de impurezas, enfriarlo un poco y crear una fina película de agua que ayude a correr la cerveza y generar menos espuma (¡no queremos hincharnos!)

2. El grifo: se abrirá el grifo y se dejará caer la cerveza libremente, descartando lo primero que sale. A continuación se pondrá el vaso bajo el chorro. Se colocará con una inclinación de 45° para que la cerveza caiga sobre el lateral del vaso, que habíamos enfriado ligeramente al enjuagarlo. No nos alejaremos mucho de la boca del grifo (¡no escanciar como si fuera una sidra, por favor!) Durante el proceso de llenado tendremos que observar el volumen de espuma que cae, y en función de su mayor o menor cantidad, inclinaremos más o menos el vaso. Cuando queden un par de dedos antes de llegar al final, cerramos el grifo de golpe y retiramos el vaso. Tras regular el caudal del grifo y dejar que sólo salga un fino hilo, acabamos de llenar con espuma, dejando que ésta rebose para que al final sólo quede la crema más compacta.

3. ¿Espuma o crema? Y aquí entramos en el terreno donde debemos diferenciar entre la espuma y la crema. Sí, no es lo mismo. Lo ideal es que la caña tenga crema. ¿Cómo la diferenciamos de la espuma? Es más compacta, más sólida y espesa, homogénea, sin poros: si al soplar en ella se abren huecos, ojo, es más espuma que crema. La cantidad ideal de esta crema ha de ser de dos dedos en un vaso de caña. Si es menos, la caña pierde fuerza, y más no tiene sentido, pues se pierde líquido. Esta espuma hará de capa protectora de la cerveza, reteniendo sus cualidades aromáticas y la fuerza que le da el gas. Una vez bebida la caña o doble, si lo hemos ido haciendo exactamente por el mismo lado todo el tiempo, se podrán apreciar las marcas o anillos que la crema ha ido dejando. Estos anillos son la prueba de que la crema estaba en su punto justo.


4. El toque en la barra: un secreto que no todos saben. Ese golpe un tanto brusco que el camarero da en el mostrador al dejarnos nuestra caña no es un gesto violento sino el remate final del maestro: podremos observamos cómo el gas sube desde el fondo del vaso y queda atrapado en forma de turbia nebulosa entre las dos fases visibles (espuma y el líquido). Esta capa es la capa de gas, o carbónico, que es la responsable de mantener la fuerza y el sabor de nuestra cerveza hasta el último sorbo.

5. La prueba del agitado: otra prueba de fuego para ver si ha sido bien tirada nuestra cerveza: cuando hayamos bebido más o menos la mitad, agitaremos un poco e vaso: si la espuma apenas varía, es que ha perdido el gas. Si por el contrario aumenta, es la prueba definitiva de que ha sido tirada como mandan los cánones. Ahora ya tenemos las claves de todo el proceso, pero falta un último detalle…

6. Consejo final: Desde hace un tiempo Madrid ya no es la única ciudad donde se tiran bien las cañas; el arte de tirar bien una cerveza se ha ido extendiendo a todas las ciudades de España, pero para un madrileño la cerveza no se tira en ninguna parte como aquí. Y ahora, el último detalle: nunca estará bien tirada del todo si no va acompañada de una rica tapa o aperitivo que nos haga disfrutar aún más del momento. Entonces ya podremos decir que nuestra caña recién tirada es perfecta.

Fuentes de las imágenes: rtve, plantastik, blogelcantabrico, alimentacionsaludable.es, kiss fm

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