Gran Clavel ocupa uno de los edificios más emblemáticos del centro de la ciudad de Madrid, el situado en la calle Gran Vía, 11, que tiene fachadas tanto a esta calle como a las del Clavel y de Caballero de Gracia. El edificio, obra del arquitecto Cesáreo Iradier Uriarte (Vitoria, 1862) entre los años 1915 y 1917, tiene su origen en un encargo de Julián de Olivares y Ballivián, primer conde de Artaza, que fue gobernador civil en varias provincias, diputado a Cortes, mayordomo de semana del rey Alfonso XIII y accionista de varias sociedades.

El conde de Artaza era propietario de uno de los pocos y caros solares existentes en el primer tramo de la flamante Gran Vía, por entonces aún en obras. Dicho tramo, llamado avenida del conde de Peñalver (nuestro edificio era entonces el número 14 de la avenida), iba de la calle Alcalá hasta la de Montera, y era lo más moderno de la ciudad. El solar ocupaba un terreno de 1.043,62 m2 y el edificio tendría finalmente nueve plantas, siete destinadas a alquiler de viviendas de alto nivel y las otras dos, baja y entresuelo, a locales comerciales. El coste aproximado de la obra ascendería a dos millones de pesetas.

Solar del Hotel de Las Letras

¿Qué había antes en este solar? Siglo XVI: Jacobo de Grattis, Caballero de Gracia, cede una de sus casas para crear el convento de San José en 1594. Siglos después, en 1838, la desamortización de Mendizábal obliga a derribar el convento, quedando dos solares: el del templo y el del convento. En el solar del templo se instala la Tahona Suiza, y posteriormente la Asociación de Escritores y Artistas (en 1871 y que aún existe), que tuvo entre sus miembros a Juan Valera, Emilio Castelar, Ramón de Campoamor, Benito Pérez Galdós y Tomas Bretón, por citar unos cuantos). El solar del convento lo ocupará un mercado que fracasa, transformándose en una imprenta. Después se construirá un palacio, el de Anglada, de estilo francés, donde acabará instalándose el Hotel de Roma. Con la creación de la Gran Vía, se construye un nuevo Hotel de Roma en la acera de los pares y el viejo se derruye: es el solar del conde de Artaza.

Primer Tramo de la Gran Vía

El arquitecto Iradier diseña un edificio estilo neoplateresco con fachada a tres calles, cuyas esquinas están redondeadas y son coronadas por otros tantos torreones. Pero no utilizará muros en el basamento, sino parejas de esbeltos pilares de granito que enmarcan el portal. Y con una gran visión comercial, pues en los locales combina estos pilares con delgadas columnas de fundición, para que disfruten de la máxima superficie destinada a escaparates. Hay que tener en cuenta que las calles del Clavel y de Caballero de Gracia eran muy comerciales y transitadas a principios del siglo XX, y por eso prestó tanta atención a los locales. La gran superficie de los escaparates es una de las señas de identidad de Gran Clavel. De hecho, los locales están incluidos en el Catálogo de Establecimientos Comerciales protegidos con nivel 1, el máximo en la ciudad de Madrid.

Piso de las viviendas del conde de Artaza

El portal luce forja neoplateresca, que según el historiador Pedro Navascués «anuncia el carácter de su decoración en fachada e interior, integrando un buen artesonado que trabajó los hierros, la madera y la cerámica de tradición talaverana, dentro de aquel estilo Monterrey que tanto proliferó en la arquitectura española pero de difícil aceptación y encaje urbano». Balcones en rejería, cerámicas en los dinteles… Y es que para el edificio se solicitaron los servicios de prestigiosas casas de artesanía como los de la vidrería artística de Maumejean, los mármoles de Nicoli y Franci, las cerámicas de Díaz Montalbán, además de otros artistas del hierro forjado, de la cerrajería, etc. En cuanto a la crestería y pináculos que remataban el edificio, decir que se perdieron, como se puede comprobar comparando las fotos antigua y nueva que ilustran este artículo.

Edificio conde de Artaza, Gran Vía, 11

El ingeniero Eduardo Gallego, a través de la prestigiosa revista La Construcción Moderna declaró al edificio «obra maestra» y un «ejemplo elocuente de lo que un artista refinado puede sacar del estilo renacimiento español». La obra fue premiada en 1918 por el Ayuntamiento como uno de los mejores edificios del año. Abajo se puede ver el documento de la presentación a concurso a cargo del propio conde de Artaza. Como curiosidad, si nos fijamos un poco en la pilastra del portal podemos ver aún la firma del arquitecto: «C. YRADIER – ARQUITECTO – MCMXVII».

Desde entonces, el edificio es conocido como «Viviendas del conde de Artaza». Este singular edificio se ha reformado en alguna ocasión; la última vez ha corrido a cargo de las arquitectas Marta Torres y Virginia Figueras, que proyectaron su rehabilitación para el Hotel de las Letras, inaugurado en 2005.

El edificio de Gran Clavel ha cumplido ya 101 años y está más joven que nunca.

Concurso edificios conde Artaza

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