Para los consumidores de gin tonic no hay otra bebida igual. El gin tonic es probablemente el combinado que ha vivido un mayor cambio en su consumo en las últimas décadas. Si hace veinte años era una bebida de minorías, ahora los fanáticos de la ginebra con burbujas son legión. Bares especializados, rutas temáticas, cursos de preparación, catas, concursos de bartenders, recetarios cocteleros… Incluso ya tiene su día mundial, el 19 de octubre. El boom del gin tonic ha sido tan grande que muchos temen que muera de éxito. Hoy repasamos un poco la historia del gin tonic y su elaboración ideal.

 La historia

 La historia del gin tonic se suele contar en dos partes. La primera es sobre la ginebra, ese aguardiente con sabor a nebrina, el fruto del estilo de los enebros. Se obtiene por destilación de la cebada u otros cereales como el centeno o el maíz, y el origen de su nombre es la palabra genièvre, enebro en francés, que no tiene nada que ver con la ciudad suiza ni con la reina Ginebra de las leyendas artúricas, por mucho que se oiga decir. La bebida comenzó como un remedio medicinal creado por un médico alemán en el XVII, y pronto triunfó en Inglaterra. La segunda parte de la historia es sobre la tónica, bebida con quinina, sustancia utilizada para curar la malaria en la América española, y que fue extraída por primera vez en el XIX por dos científicos franceses. El encuentro de la ginebra y la quinina fue en la India: los soldados británicos, tras la ocupación de 1857, no soportaban el sabor de las pastillas de quinina tomadas para combatir la malaria, así que las ingerían junto con limón, ginebra y azúcar. Después, un fabricante avispado creó una bebida con burbujas que incorporaba la quinina, perfecta para combinar con la ginebra. Había nacido el gin tonic.

Cómo se hace un gin tonic perfecto

La copa

El factor vaso o copa es muy importante en un buen gin tonic. Las modas han ido desde el vaso de tubo a la copa de balón. La realidad es que es preferible una copa ancha a una estrecha como la de tubo. Éste tiene una capacidad muy pequeña como para poder admitir toda la ginebra, tónica y demás ingredientes que se le pueden llegar a echar. Además no da cabida a hielos grandes ni permite disfrutar de los aromas y sabores, como sí se puede hacer con un vaso de boca ancha. Por eso son recomendables los vasos anchos, como los utilizados para la sidra, aunque una copa tipo balón es incluso mejor, porque al tener pie no se toca el recipiente, evitando que se caliente.

El hielo

 

¿Lo ideal? El hielo ha de ser grande y duro, que tarde lo máximo en fundirse. Sólo el hielo de tipo industrial, hecho con agua osmotizada, congelada a muy baja temperatura y que ha cristalizado rápidamente cumple estos requisitos, además de no tener olores, algo que no se puede conseguir en una nevera común.  Echaremos tres o cuatro piedras, las removeremos con una cucharilla mezcladora hasta que el interior del vaso esté bien frío, y quitando el agua derretida al final.

 

La ginebra

 

Cualquier amante del gin tonic es consciente del gran salto en cantidad y calidad que ha dado la oferta de ginebras en los últimos años. Si antes había cinco o seis marcas, ahora las hay por docenas (más de 200 etiquetas hay registradas actualmente en nuestro país). Se pueden categorizar en varios grupos por su aromatización: las de tipo clásico o seco, que tienen la base de su sabor en el fruto del enebro; las de tipo cítrico; las especiadas; las de tipo herbal, las afrutadas, las florales… Para todos los gustos. En cualquier caso, la cantidad de ginebra aconsejable nunca debe se excesiva, el volumen de un vaso de chupito o vaso y medio como mucho, que no es la cantidad que todos solemos pedir, muy superior en cualquier caso.

La tónica

 

El número de etiquetas de tónica ha crecido de forma paralela a la de las ginebras. Ahora hay un buen número de tónicas Premium. En cualquier caso, la tónica ha de estar fría antes de servirse, pues el gas se disuelve más fácilmente y, otro punto importante, debe servirse lentamente para no romper las burbujas. Este es uno de los detalles que hacen de servir una ginebra un arte. La paciencia mientras se echa en el vaso. Para ello hay dos métodos, a pulso o con la cuchara mezcladora. El caso es que la tónica ha de caer muy lentamente, que no pierda gas, y que se mezcle bien, de modo que no haya que remover.

 

Los botánicos

 

El adorno. Ya todo el mundo habla de botánicos: semillas, flores, twist de cítricos, bayas de enebro, fresa deshidratada, pepino, regaliz, pétalos de rosa… Hemos llegado al momento de la aromatización. La pregunta es: ¿pero no tiene aromatización ya las distintas ginebras que existen en el mercado? ¿Por qué las vamos a aromatizar de nuevo nuestro combinado? Los expertos aconsejan hacerlo de forma mínima: un toque de algo, simplemente, evitando la excesiva inclusión de hierbas que se ve a veces. Y si es un toque de cítrico, mejor.

Tomar un buen gin tonic, en Gran Clavel

… Y beber

Y ya está, podemos tomar nuestro gin tonic perfecto, que se disfruta sorbo a sorbo. Es una bebida muy refrescante, con un toque ácido, digestiva, que hay que tomar con cierta celeridad porque se derrite el hielo, alterando la mezcla. El consejo a la hora de elaborarlo es no complicar las mezclas, haciendo que al final la copa sea una cosa distinta a la que queríamos tomar… La sencillez es la mejor apuesta. Para los consumidores de gin tonic no hay otra bebida igual.

Fuente fotos: Gran Clavel.

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