LA REPOSTERÍA MADRILEÑA, II

En esta segunda entrega de nuestro viaje por la repostería madrileña tradicional, (ver la primera entrega aquí), vamos a ver más dulces típicos de Madrid que no pueden faltar en celebraciones, sobre todo las de origen religioso. Algunos postres son incluso de muy reciente creación, pero parece que han llegado para quedarse.

Pestiño

Aquí tenemos otra fruta de sartén que se toma tradicionalmente en Semana Santa. Como otros dulces de nuestra repostería, es de origen árabe pero con un toque sefardí. Los pestiños consisten en una masa de harina, que hay que saber elaborar con arte, frita en aceite y bañada en miel, que a veces se sustituye por el azúcar, como los churros, opción más madrileña. La forma del pestiño es muy particular, pues la masa se pliega como un pañuelo o sobre, y el tamaño es variable, aunque lo ideal es que sea de bocadito tentador.

Leche frita

Leche frita

Un postre de sartén más, igual de tentador que sus hermanos y que, cómo no, se toma en Semana Santa y Carnaval. De origen medieval, se hace una masa a base de harina, huevo y azúcar, a la que se le va añadiendo la leche y mantequilla fundida. Esta masa se cortará en pedazos rectangulares o cuadrados, también con tamaño de bocadito, y se freirá. Finalmente, las porciones de leche fritas se decoran con azúcar o canela.

Bartolillos de crema

Bartolillos

Estos dulces madrileñísimos, con forma de empanadilla, se elaboran con una exquisita masa fina rellena de crema pastelera, y una vez fritos se espolvorean finalmente con azúcar o, algunas veces, con canela. No se adscriben a una única festividad del año, pues se venden igual en Semana Santa que en Navidad o San Isidro. Los bartolillos de Madrid tienen un sabor aún mejor cuando se consumen algo calientes, pero fríos también son irresistibles.

Rosquillas de Anís

Rosquillas de anís

Dulce de sartén muy tradicional en toda España, que en Madrid se consume como en ningún sitio. Las típicas rosquillas de anís, han sido hechas tradicionalmente por las abuelas durante generaciones, por lo que hablar de rosquillas de anís es hablar de recuerdos y añoranzas. El secreto para conseguir una buena rosquilla de anís es que la masa no sea totalmente lisa como con otros postres y freírla en abundante aceite, y por supuesto, el toque del anís y finalmente espolvoreadas con azúcar. Estas rosquillas, a diferencia de otras frutas de sartén, se pueden comprar durante todo el año, y es muy típico hacerlas en casa con los niños.

Roscón de Reyes

Roscón de Reyes

Rosco de masa dulce, con fruta escarchada (muchos no son partidarios), que va relleno en ocasiones de nata y otras de crema o chocolate. El secreto del roscón (aparte de la calidad de los ingredientes y la buena técnica, por supuesto) está en la cantidad del agua de azahar con el que se aromatiza. Es muy típico acompañar el roscón con un buen tazón de chocolate al final de las Navidades, especialmente el tradicional día de Reyes, aunque en Madrid se está alargando su venta hasta marzo en los últimos años. En su interior es tradicional esconder dos objetos: uno, una figurita como premio, el otro es un haba seca. Aquel que encuentre el haba pagará el roscón.

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