Tras las fiestas de San Cayetano y las de San Lorenzo llegan las más castizas de la capital: las fiestas de La Paloma, del 11 al 15 de agosto. Ponen punto final a la trilogía de las verbenas, que es como últimamente se está llamando a estos tres festejos tan cañís que se suceden sin descanso en el centro de Madrid los quince primeros días de agosto, en los que los vecinos de las calles más fetén del centro visten con multitud de adornos sus balcones, ventanas, fachadas y portales.

Plazas de la Paja, de la Cebada y de las Vistillas; calles del Almendro, Cava Baja, don Pedro, Humilladero, Paloma, Calatrava, Águila y Mancebos; carrera de San Francisco… Estos y algunos más son los puntos calientes de las fiestas de La Paloma que se celebran desde finales del siglo XVIII en el barrio de La Latina.

Chulapas bailando

Durante estos cuatro últimos días de fiestas de verano en la Villa y Corte seguiremos viendo chulapos y chulapas con sus mantillas, claveles, parpusas (sí, la gorra a cuadros), vestidos de chiné con sus mangas de jamón y can-can, bailando chotis y tomando churros, limoná y vermut, y participando en concursos de mantillas, pasodobles y abanicos.

Y como siempre, actuaciones de grupos de postín, orquestas para bailar los últimos temas de moda, concursos, teatro, rutas de tapas y muchos más eventos. Y para los más pequeños, todos los días actividades como teatro callejero, talleres, concursos…

Calle de la Paloma

La Virgen de la Paloma, que no es patrona de la ciudad pero sí de los madrileños, como se dice normalmente (las patronas oficiales de la capital son las Vírgenes de Atocha y Almudena), se celebra el día 15 de agosto, coincidente con la festividad de la Asunción de la Virgen María. Su devoción popular tiene una historia muy curiosa, y hay que decir que es distinta a todas las que se practican o se practicaron en Madrid, pues no se adora a vírgenes o santos, sino a un cuadro, en concreto un lienzo al óleo.

La historia de este cuadro es muy curiosa. 1787, barrio de La Latina. Unos niños juegan con un viejo lienzo abandonado en un corral con leña. La tía de uno de los niños, Isabel Tintero, les compra la pintura por cuatro cuartos. El cuadro era una de las múltiples copias al óleo que se habían hecho de una escultura que Gaspar Becerra hizo de la virgen de la Soledad, ubicada en una iglesia junto a Sol. Isabel limpia el cuadro y lo enmarca y cuelga, iluminándolo con unos farolillos, en el portal de su casa de la calle de la Paloma. Esto no era inusual, se hacía en muchas casas de la ciudad, pero poco a poco se fue corriendo la voz de que esta virgen de la calle de la Paloma hacía milagros cuando se le solicitaban favores, e incluso la reina María Luisa de Parma, mujer de Carlos IV, pidió su intercesión para que uno de sus hijos sanase.

A partir de ese momento el cuadro adquirió fama por toda la ciudad, y se construyó para él una pequeña capilla en una habitación del edificio. Con los años y el aumento de su veneración, se hizo una capilla más grande, que saquearon los franceses en 1808. Finalmente se construyó la iglesia de San Pedro el Real, aunque el pueblo la sigue llamando la Paloma. En ella se sigue adorando el lienzo, que aunque corrió números peligros durante la Guerra Civil, logró salir indemne.

La mañana del día de La Paloma, 15 de agosto, se realiza una ofrenda floral al lienzo y posteriormente se oficia una misa a la que suele asistir el alcalde de turno. Por la tarde llega el plato fuerte: el cuadro es sacado en procesión, acto cumbre de las fiestas. La virgen de la Paloma es la patrona de los bomberos de Madrid, que tradicionalmente son los encargados de descolgarlo de su lugar habitual en la iglesia (momento muy emocionante para los devotos) y así poder sacarlo en procesión por las calles del barrio. El lienzo, llevado a hombros por los propios bomberos, se coloca en una carroza adornada con claveles de colores y los chulapos madrileños compiten por ver quién agasaja a la virgen con los piropos más divertidos y originales. La procesión va acompañada de una banda de música. Por cierto, esta procesión es la única en la que no se pasea una talla, sino un cuadro…

Las fiestas de La Paloma inspiraron a Tomás Bretón y a Ricardo de La Vega para crear La verbena de La Paloma, la famosa zarzuela.

Si quieres conocer al detalle todos los eventos de las Fiestas de La Paloma, consulta este programa de festejos del Ayuntamiento de Madrid.

Fuente fotos: madrid.es, playanimations, luiscaballerocastizo.blogspot.com, justinmyhandbag.comaa

Comparte este artículo

Deja un comentario